La familia es fundamental en el plan de Dios

Padres que cargan a sus hijos a la espalda en la playa

¿Alguna vez te has preguntado por qué los Santos de los Últimos Días repetidamente hacen hincapié en las familias y su función en nuestra fe? Nada es más básico que ello. Las familias influyen en nuestra felicidad, en nuestras comunidades e incluso influyen en nosotros después de la muerte. La Familia: Una Proclamación para el Mundo declara que “la familia es fundamental en el plan del Creador para el destino eterno de Sus hijos” y que “el esposo y la esposa tienen la solemne responsabilidad de amarse y de cuidarse el uno al otro, así como a sus hijos. ‘Herencia de Jehová son los hijos’ (Salmo 127:3)” (“La Familia: Una Proclamación para el Mundo”, LaIglesiadeJesucristo.org).

La clásica canción de la Primaria “Soy un hijo de Dios” enseña que todos los habitantes de la tierra son hijos de Dios, que fuiste enviado aquí para vivir en familias y que puedes regresar a vivir con Él.

Soy un hijo de Dios;

Él me envió aquí.

Me ha dado un hogar

y padres buenos para mí.

Guíenme; enséñenme

la senda a seguir

para que algún día yo

con Él pueda vivir.

La naturaleza eterna de las familias

La próxima vez que tu familia se reúna, presta atención al sagrado sentimiento que estará presente. El objetivo es cultivar bondad, empatía y compasión.
Los lazos familiares se fortalecen aún más mediante el poder del sacerdocio cuando se sellan por el tiempo y por la eternidad en el templo. Durante Su ministerio terrenal, Jesucristo dio al apóstol Pedro el poder de que lo que “at[ara] en la tierra” sería “atado en los cielos” (Mateo 16:19). A ese poder, restaurado nuevamente en la tierra, se le llama el poder para sellar. Es la autoridad para unir a las familias para siempre, cuando la ejercen los representantes autorizados de Dios.

Una familia alegre vestida con ropa formal, sentada en un sofá y leyendo el libro “Principios del Evangelio”

El sagrado acto de sellar a las familias, solo puede efectuarse en alguno de los santos templos del Señor. El presidente Henry B. Eyring dijo: “Es por medio de los convenios de sellamiento en el templo que podemos recibir la certeza de las conexiones familiares amorosas que continuarán después de la muerte y que durarán por la eternidad” (Liahona, mayo de 2024).

¿Te has preguntado alguna vez cómo eran tus relaciones familiares antes de venir a la tierra? ¿De qué manera sería diferente la vida si hubieras llegado sin padres, hermanos ni antepasados? El Padre Celestial tiene un conocimiento que va más allá de nuestra comprensión. Su plan nos permite continuar en familia más allá del sepulcro mediante las sagradas ordenanzas en los santos templos. Las familias desempeñan una función clave al ayudarse mutuamente a afrontar los desafíos de la vida diaria, así como al guiar nuestro progreso espiritual.

La familia como escuela del amor y del crecimiento espiritual

Una de las primeras lecciones que se enseñan en el Libro de Mormón es sobre el amor y los vínculos familiares. Lehi vio en visión el Árbol de la Vida, que representa “el amor de Dios” (véase 1 Nefi 11:21–22). El fruto del árbol simboliza las bendiciones de la Expiación de Cristo. En el preciso momento en que Lehi comió del fruto y su alma se llenó “de un gozo inmenso”, procuró compartir ese gozo con su familia (véase 1 Nefi 8:11–12). Conforme te concentres en tus propios vínculos familiares y en tus conexiones con tus antepasados, podrás compartir con tu familia el “fruto” que Lehi deseaba compartir con la de él.

Las familias son el ámbito perfecto para enseñar y vivir el Evangelio de Jesucristo. “Los padres tienen el deber sagrado de criar a sus hijos con amor y rectitud, de proveer para sus necesidades físicas y espirituales, y de enseñarles a amarse y a servirse el uno al otro, a observar los mandamientos de Dios y a ser ciudadanos respetuosos de la ley dondequiera que vivan” (“La Familia: Una Proclamación para el Mundo”, LaIglesiadeJesucristo.org). Cuando la felicidad centrada en Cristo ocupa el centro de nuestra atención, el hogar y la familia se convierten en las mejores fuentes de espiritualidad y amor.

Una pareja rodeada de juguetes juega con un bebé en una sala de estar

En la familia, podemos aprender a poner en práctica el amor, el perdón y la paciencia. En el relato del hijo pródigo, el hermano mayor no quería celebrar el regreso de su hermano menor. En nuestra familia, a menudo necesitaremos buscar el perdón el uno del otro. El élder Jeffrey R. Holland explicó: “Dejen que las personas se arrepientan; déjenlas progresar. Crean que la gente puede cambiar y mejorar” (“‘Remember Lot’s Wife’: Faith Is for the Future”, devocional pronunciado en la Universidad Brigham Young, 13 de enero de 2009, speeches.byu.edu).

La oración familiar es una gran manera de ayudar a que los integrantes de tu familia, estrechen lazos unos con otros. La oración familiar es tan importante que cuando Jesucristo visitó a los nefitas, les mandó: “Orad al Padre en vuestras familias, siempre en mi nombre, para que sean bendecidos vuestras esposas y vuestros hijos” (3 Nefi 18:21). Además, durante las oraciones familiares, reconocerán inquietudes específicas y notarán las necesidades de los demás. Si lo desean, antes de orar, también podrían dedicar unos instantes a recordarse mutuamente por qué cosas y por qué personas están orando. Mira el video “Family Prayer isn't Just for Praying [La oración familiar no es solo para orar]” para ver cómo lo hace una familia (Nota: Este video se grabó en inglés. La traducción automática que proporciona YouTube está disponible en varios idiomas, pero puede tener errores ocasionales).

El estudio de las Escrituras, las lecciones de Ven, sígueme, los discursos de la conferencia general o la música sagrada son maneras de “deleita[rse] en las palabras de Cristo” (2 Nefi 32:3). Cuando se “deleita[n]” en esas palabras, pueden consolar y guiar a los miembros de la familia, y ayudarse mutuamente a resolver problemas. “Porque he aquí, las palabras de Cristo os dirán todas las cosas que debéis hacer” (2 Nefi 32:3).

En este video, João relata la conmovedora historia de cómo su familia se fortaleció ante la muerte prematura de su hermano recién nacido. La muerte afectó profundamente a su familia. Con la ayuda y el apoyo de líderes locales de la Iglesia, sus padres y su familia se sellaron en el templo. Fue un momento muy especial para todos los que participaron. “Muchas veces hemos sentido a mi hermano a nuestro lado. Yo he sentido su presencia. Es muy bueno pensar que tengo un hermano; puedo sentirlo. Él es parte de la familia y siempre lo ha sido”.

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Joao y su familia: Encontrar la alegría a través de Convenios Sagrados

Al esforzarte por embarcarte en tu inspiradora travesía por tu historia familiar, piensa en todas las familias que te precedieron. Piensa en el esfuerzo que hicieron para mantener a sus familias a salvo, y protegidas física y espiritualmente a lo largo de los años. Considera los sacrificios que hicieron para preservar registros, enseñar a sus hijos y mantenerse fuertes ante la adversidad.

Al procurar conectarte con esos integrantes de la familia mediante la obra del templo y de historia familiar, recurre a su fortaleza, a su fe y a su valor para que ello te ayude a lo largo del camino. El compartir tus experiencias con los miembros de tu familia los bendecirá e inspirará a participar en la obra. El élder Quentin L. Cook prometió que: si “ayudan a los que no pueden ayudarse a sí mismos, serán bendecidos con mayor unión y gozo en su familia” (Liahona, febrero de 2016).

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