¿Quién continuará con su legado?

21 noviembre 2013  - by 

¿Qué sucederá con sus documentos y su investigación al morir? ¿Tendrá interés su familia en lo que ha hecho? ¿Acaso no le gustaría que alguien continuara su labor? ¿Podría ser uno de sus hijos, de sus nietos o de sus sobrinos?

Cuando Mercedes Olivares de Ardiles, quien es directora del centro de historia familiar de Chillán Ñuble, Chile, hace poco le hizo estas preguntas a un grupo de entusiastas de la historia familiar, el 53% de ellos indicó que su familia apoyaba sus labores de genealogía. Sin embargo, el 72% señaló que sentían como que nadaban contra la corriente, dado que muchos parientes cuestionaban el propósito de la investigación y el por qué necesitaban compartir sus datos. Muchos lo consideraban como una enorme pérdida de tiempo. Al intercambiar ideas, determinó que la mayoría de los parientes no brindan apoyo porque no comprenden el amor y la motivación que sentimos por la historia familiar.

A continuación, al preguntarles qué sucederá con su investigación, sus archivos, sus fotos y sus historias al morir, un 43,8% cree que se entregarán a un archivo o a una institución para que los salvaguarden. El resto piensa que algún pariente conservará su preciada documentación y continuará con su labor. Por último y no es de sorprenderse, todos tienen la esperanza de que alguno de sus descendientes prosiga su trabajo.

Hace poco, Mercedes dio una presentación en la Conferencia Iberoamericana de Genealogía con el tema: cómo enseñar y fomentar el amor por la historia familiar en los niños. La clase Los Niños y el Aprendizaje Genealógico por medio de Material Concreto estuvo muy concurrida por genealogistas principiantes y por profesionales de larga trayectoria, quienes ven a los niños como el futuro de nuestra labor.

Además de asegurar que nuestro legado no se olvide, estudios recientes han demostrado que el hecho de que los niños y los jóvenes conozcan su historia familiar les brinda un sentimiento de pertenencia y una fuerza interior que les ayuda a superar los desafíos. Dos artículos recientes refuerzan esa idea. Uno es un artículo del New York Times titulado: Las historias que nos unen. El otro es una tesis que se presentó en la Universidad Autónoma de Barcelona sobre lo que los niños de seis y siete años saben en cuanto a la genealogía: “Saber genealógico de niños y niñas entre 6 y 7 años”.

Otro Arbolito

Con esa esperanza en mente, Mercedes enseña talleres de historia familiar a niños dos veces al año, en Chillán, Chile. Durante la presentación, expuso algunas ideas útiles que todos podemos emplear al compartir nuestro amor por la historia familiar con los niños que nos rodean.

En sus talleres, los niños aprenden en cuanto al lugar que ocupan en su familia inmediata y extensa mediante la elaboración de su propio árbol familiar. Su primera tarea es averiguar todo que puedan acerca de su familia, sus padres y sus abuelos (3 generaciones). Los alumnos que terminan su árbol familiar con esa información reciben un certificado que les motiva a buscar y registrar la cuarta y quinta generación de antepasados, a fin de que su árbol continúe creciendo. Cada niño recibe un certificado y un pequeño premio con cada generación que completa. También se insta a los niños a juntar fotos de las personas que están en su árbol, hasta donde sea posible, y a mostrar los árboles de forma prominente para que toda su familia los vea.

Otros juegos y actividades en los que participan se centran en la idea de ser detectives de su familia, lo cual aprovecha la curiosidad natural de los niños. Las actividades incluyen juegos de adivinanzas sobre antepasados con fotos o relatos, y con la pregunta: “¿Quién será esta persona?” El objetivo es ayudar a los niños a aprender que su árbol familiar es más que solamente nombres y lugares, y que esos antepasados fueron personas reales con una vibrante vida. Quizá ya haya comenzado a pensar en otros juegos y actividades que pudieran alentar a los pequeños a continuar con su labor.

Los genealogistas no queremos afrontar el mismo destino de los dinosaurios. Estamos llenos de motivación y necesitamos compartir nuestro amor por la historia familiar con la siguiente generación. No espere hasta que ellos sean adultos. ¡Empiece ahora mismo!

 

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Comentarios

  1. Todos tenemos la esperanza que nuestro trabajo de Historia Familiar alguien lo continúe. La generación de relevo son nuestros niños y nuestros jóvenes. Ellos continuarán con nuestro legado si se les enseña a tiempo a amar esta obra.

  2. Me parese muy interesante,Enseñar a los niños de nuestros antepasados para que ellos contunuen nuestra historia familiar.
    Yo pienso que una de mis hijas que es mienbor L.D.S.Pueda continuar la historia familia,Pero si enseñamos alos niños ellos podran motibarse y cotinuar la obra de genialogia.

  3. Esa es la pregunta que nos hacemos todos los que amamos la genealogía y salvaguardamos la historia familiar y las enormes carpetas con documentación.
    Luchar con la indiferencia de gran parte de nuestra familia es moneda corriente.
    Siempre guardamos la esperanza de que alguno de ellos nos siga en este hermoso camino.
    Gracias por este excelente artículo.
    Saludos desde La Coruña. G. Lozano Amitrano

  4. Si. Es muy cierto lo expuesto en esta página. En mi caso es mi deseo que mis hijos ó nietos reciban mi árbol y que lo puedan continuar.