¿Quién estará en tu ofrenda?

24 enero 2018  - by 

Siempre he tenido una actitud un poco difícil sobre ir al cine, mayormente porque me parece que se gasta demasiado dinero solo para ir y hacer que los niños se estén callados en público por algunas horas. Pero cuando salió la nueva película de Pixar Coco, mi hija de 10 años literalmente me rogó que la llevara a verla y mi hijo de 7 años me prometió que se portaría bien. Entonces, me armé de valor y los llevé.

Antes de continuar, debo explicarles un poquito sobre mi familia. Mi esposo es de Perú y yo soy de los Estados Unidos. Tenemos algo así como “los niños de él y los niños de ella”, cuando ustedes los observan. Mi hijo se parece más a mí y a mi familia y mi hija se parece más a su papá y a su familia. Sin embargo, en el caso de mi hija, estas afinidades van más allá del aspecto físico. Ella siente una fuerte vínculo con su lado peruano y todas las cosas hispanas. Algunas veces esto me hace sentir un poco incómoda, porque yo quiero que ella sienta el mismo amor por aquello que ha heredado por mi lado, tanto como lo hace por lo que ha heredado por el lado de su papá. Ya sé que yo debería sentirme agradecida porque ella siente esa conexión, pero aún estoy tratando de mejorar en ello.

Regresemos a lo que les estaba contando. Llegamos al cine, compramos palomitas de maíz y dulces, y nos acomodamos para ver la película. Si ustedes todavía no han visto Coco , no se las voy a contar, para que no pierdan el interés, pero debo decirles que es una linda historia sobre los lazos familiares firmes y eternos, aún después de la muerte.

Cuando terminó la película, miré a mi hija y estaba llorando. Por unos minutos, ella me dejó que le tomara la mano (yo creo que porque estaba oscuro) mientras el pequeño héroe de la película ayudaba a reparar el daño causado por viejos rencores, resentimientos y conflictos sin resolver en su familia. No estoy segura si los autores de esta película sabían que ellos estarían enseñando el plan de salvación con esta historia, pero eso era exactamente lo que yo pensaba más tarde, mientras hablábamos de la película.

Días después, mi hija me preguntó quién estaría en la ofrenda (las fotos y recuerdos que están en la pared) de nuestra familia. Esto me dio la oportunidad de compartir con ella algunas cosas sobre los familiares que ella no conocía. Gracias a la aplicación Árbol Familiar, hasta pude enseñarle a ella algunas de las fotos. Le conté sobre mi abuela materna, que siempre tenía fudge (caramelo de dulce de leche) en la refrigeradora para compartir con cualquier amigo o amiga que la visitara. También le conté sobre mi bisabuelo, quien era tan pulcro y limpio que las personas le decían que el podía comer en el motor de su auto. Le conté sobre mi bisabuela, quien era muy hábil para coser, su cabello era intensamente pelirrojo, lo que hacía juego con su temperamento. Las fotos y las historias de otros antepasados estaban allí al alcance de la mano.

Al final de nuestra conversación, mi hija sintió una conexión más profunda con sus antepasados y yo sentí una conexión más profunda con ella. Me di cuenta que yo necesitaba conservar los recuerdos de esas personas para mis futuros nietos, para que así ellos puedan conocer a los que están en nuestra ofrenda. También me di cuenta que conservar esos recuerdos sería tan fácil como conversar con mi hija. Élder Dale G. Renlund ha dicho que que por medio de la historia familiar y la obra del templo, tendremos el “poder para hacer volver el corazón de [nuestra] familia juntos y de sanar a los que necesiten sanación”. Sentí un poquito de ese poder—el poder de Dios—trabajando en mi propia familia, gracias a las bendiciones de la obra de historia familiar, la aplicación Árbol Familiar y una película.

¿Quién estará en tu ofrenda?

 

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