La investigación nos acerca

1 febrero 2013  - by 

Cuanto más investigación hago, más deseos siento de conocer no solo los nombres, las fechas y los lugares, sino también cómo eran mis antepasados. ¿Qué hacían? ¿Cómo vivían? ¿Qué dificultades enfrentaron? Los ejemplos siguientes muestran cómo su corazón puede volverse a sus antepasados por medio de la investigación.

Mi abuelo, Earl Bingaman, murió catorce años antes de mi nacimiento debido al alcoholismo. Mi padre y su hermana rara vez hablaban de su padre y cuando lo hacían nunca fue de manera positiva. Hasta donde yo sabía, no había fotos de él en la familia. Sabía que era pelirrojo y que siempre llevaba un sombrero. Cuando empecé la investigación de mi familia, fue fácil obtener información demográfica acerca de mi abuelo. Sin embargo, me preguntaba: ¿Cuál era su aspecto? ¿Cómo era él?

En el transcurso de mi investigación tuve contacto con un primo lejano, Edgar Bingaman, quien vivía en Florida. Hablamos por teléfono y durante nuestra conversación mencionó que tenía una fotografía de mi abuelo. Eso sucedió cuando no todos teníamos acceso a internet, así que tuve que esperar que la fotografía llegara por correo postal. Edgar me puso en contacto con una hermana de mi abuelo que aún vivía. Su nombre era Emily. Con el tiempo la visité y me contó anécdotas de mi abuelo que daban una perspectiva distinta de él. Ya no fue solamente el lado del alcoholismo que yo tenía en mi mente. Edgar me ayudó a conectarme con otros integrantes de la familia y más historias salieron a luz. Los relatos no eran todo color de rosa. El alcoholismo siempre salía a relucir, pero hubo otros facetas de mi abuelo que no habría sabido si no hubiera investigado. Mi corazón se ablandó hacia mi abuelo al tratar de imaginar sus altibajos por su adicción al alcohol. Con el paso de los años, mi investigación continuó y por medio de parientes lejanos encontré más fotografías de mi abuelo que nunca había visto.

Mi abuela, Naomi Fischer Bingaman, la esposa de Earl, vivió ochenta y siete años. Yo creía que la conocía, pero la investigación me enseñó más. Ella era una mujer piadosa y testaruda, que tenía su propia forma de ser. La abuela tenía un secreto: se casó dos veces. El acta de divorcio detalla el abuso físico y mental que mi abuela sufrió durante casi tres años. Después de divorciarse de su primer esposo, se casó apresuradamente con mi abuelo y los años de abuso continuaron. Al darme cuenta de las tribulaciones y dificultades a las que se enfrentó la abuela, mi corazón se tornó más hacia ella. Entendí por qué no dejaba que nadie volviera a controlarla.

Los nombres y las fechas de los cuadros genealógicos son necesarios, pero es al indagar los documentos que nuestros antepasados dejaron atrás que llegamos a conocerlos y que nuestros corazones se vuelven a ellos.

Escrito por Tim Bingaman

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Comentarios

  1. Fue a través de una fotografía que descubrí a una integrante de mi familia ancestral, de quien ya nadie tenía recuerdo. Mi empecinada investigación concluyó en su identificación y el descubrimiento del triste fin de su vida, en la plenitud de su juventud, en el año 1903. La obra vicaria en favor de ella y de su marido ya fue efectuada, casi 100 años después de su fallecimiento. Fue una inmensa alegría participar en la obra de su redención.

    http://ancestroschilenos.blogspot.com/2010/08/fotografias-que-nos-hablan.html